Los antihéroes de la nueva arquitectura

TYIN Architects es un despacho curioso. Fundado en 2008 por Yashar Hanstad y Andreas G Gjertsen, un arquitecto de origen iraní y otro noruego, respectivamente. Sus oficinas están en Trondheim, Noruega.

TYIN significa “cobijarse” en noruego, pero también es una zona en el centro del país donde hay un lago.

La firma ha realizado varios proyectos en áreas pobres y subdesarrolladas de Tailandia, Birmania, Haití y Uganda, desde viviendas hasta instalaciones de capacitación para productores de canela, el Centro de Capacitación Cassia Co-op, en Sumatra.Las soluciones a los desafíos reales y fundamentales requieren una arquitectura donde todo sirve para un propósito: una arquitectura que sigue la necesidad.

Al involucrar activamente a la población local tanto en el diseño como en la construcción de sus proyectos, TYIN puede establecer un marco para el intercambio mutuo de conocimientos y habilidades.

Todos los materiales utilizados en los proyectos de TYIN se recogen cerca de los sitios o se compran a los comerciantes locales.

Para ellos, su “arquitectura es una reacción a algún tipo de inquietud”, dice Andreas G. Gjertsen.

“Cuando salimos de Noruega queríamos salir de nuestra zona de confort. Cuando trabajas en el medio de la jungla o en el medio de una zona de tugurios, realmente no tienes otra opción, debes pensar de manera simple y todas las elecciones deben llevar a resultados que sean realmente utilizables y necesarios”.(Una biblioteca en Tailandia construida por los noruegos Yashar Hanstad y Andreas G Gjertsen.)

Su filosofía de trabajo expresa que la cultura, el arte y la estética no son algo exclusivo para las élites, mucho menos la arquitectura.

Por ello, la estética “no es una parte necesaria para hacer que nuestros proyectos sean sostenibles porque creemos en proyectos que ayudan a las personas a interactuar en un sentido social. Esperamos poder encontrar algún tipo de estética universal que haga que los proyectos sean más fáciles para las personas que viven en el área”.

Esta interacción social se refleja en el Klong Toey Community Lantern, en Bangkok, Tailandia, construido por estudiantes locales y los residentes de la zona de Klong Toey, una zona de viviendas informales.

Aquí viven cerca de 140,000 personas, en casas sin servicios ni calidad alguna.

EL centro comunitario cuenta con una cancha de fútbol y un patio de recreo público, donde los vecinos pueden, además, hablar de las necesidades del barrio.

La estructura se construyó en sólo 3 semanas, tras meses de entrevistas, talleres y reuniones públicas.

“El diseño de la estructura es una combinación de muchas ideas y conceptos básicos, e incorpora varias de las características que faltan en el área, como nuevos aros para el baloncesto, un escenario para presentaciones o reuniones públicas, paredes para escalar y sentarse tanto dentro como alrededor de los bordes. del patio de recreo”.(Se conocieron en Trondheim, donde ambos estudiaban Arquitectura. El primer proyecto de Yashar Hanstad, a la izquierda, y Andreas G. Gjertsen fue una sala de fiestas para su universidad.)

Uno de sus últimos proyectos es un cobertizo para truchas, en Aure Kommune, litoral de Noruega.

En este proyecto, TYIN emulan la arquitectura vernácula noruega que data de hace cientos de años. El cobertizo es un ejemplo de cómo usan las tipologías de las costas del norte y sur de Noruega y luego las recrean en su diseño.
“Realmente ves este tipo de desarrollo arquitectónico en la costa y para nosotros fue solo una cuestión de traducir la idea de usar estética local y agregarle un nuevo rasgo”.(El centro de aprendizaje para agricultores levantado en Kerinci, Sumatra, Indonesia, pretende ayudar a los productores locales a manejar mejor sus negocios y cultivos.)

Para TYIN no hay diferencia entre construir en un país rico como Noruega y en otro pobre en África o en Asia, pues en donde sea “tratamos de cuidar al usuario del espacio, es muy importante que se tengan en cuenta sus sueños y sus pensamientos sobre este espacio. Creo que es nuestro papel traducir sus ideas al mundo real”.

Este par de arquitectos se ha desprendido del ego. No les interesa salir en las fotos o brindar cuando se termina un proyecto.

“Nos gusta mantener los pies en la tierra”, dice Gjertsen.(Cassia Coop Training Centre – El centro de aprendizaje para agricultores de Sumatra costó 30,000 euros.)

En Noruega, “cuenta, la mayoría de arquitectos no son una clase aparte”.

“Son percibidos como un cruce entre un médico y un artista”. P

Sin embargo, cada vez se les toma menos en cuenta en la toma de decisiones importantes.(Safe Haven Library – Construcción de la biblioteca en un orfanato en la localidad de Ban Tha Song Yang (Tailandia). El coste ascendió a 4,800 dólares, aproximadamente la misma cifra en euros.)

“Una pena porque somos una profesión puente, formada para tomar decisiones estratégicas contemplando muchos factores”.

Por eso no les interesa “ni la arquitectura que lleva a los grandes egos a psicoanalizarse ni la que no se entiende o no se puede construir”.(Lyset paa Lista – Mirador en Lista, Farsund, en el sur de Noruega. El paisaje que se observa desde ese punto es uno de los más peculiares del país. El proyecto se concibió como una idea para atraer el turismo a una zona que ha visto decrecer su población en los últimos tiempos.)

Defienden que su profesión se ha despertado. “Ha dejado de ser ego y lamento”.

Con información de El País Semanal.

 

Fuente: www.noticias.arq.com.mx