Este centro cultural en Cuernavaca es el Premio Oscar Niemeyer 2018

Este centro es considerado como uno los espacios más importantes para la difusión de las artes escénicas y ha sido reconocido con uno de lo más prestigiosos galardones de arquitectura de América Latina.

El Centro Cultural Teopanzolco, ubicado en Cuernavaca, Morelos, fue galardonado el pasado martes con el primer lugar del Premio Oscar Niemeyer 2018 para la Arquitectura Latinoamericana, dieron a conocer Isaac Broid + Productora, los despachos responsables del proyecto.

El premio es el más prestigioso de América Latina y cada dos años invita a participar, de forma exclusiva, a las obras de arquitectura de la región que obtuvieron una Medalla de Oro o Medalla de Plata en alguna bienal latinoamericana afiliada a la Red de Bienales de Arquitectura de América Latina (RedBAAL).

La RedBAAL es una iniciativa de integración de la arquitectura y el urbanismo latinoamericanos, tiene como objetivo propiciar la integración de todas las Bienales de Arquitectura de los países de América Latina y del mundo.

Consagrado a las artes escénicas

El centro cultural, que está localizado frente a la zona arqueológica de Teopanzolco, fue seleccionado entre 104 participantes para pertenecer a la lista de los 20 finalistas del galardón, anunciada por el jurado el pasado 10 de octubre.

El resto de las obras de arquitectura se ubican en distintos países como Argentina, Brasil, Chile y El Salvador.

Este centro es considerado como uno los espacios más importantes para la difusión de las artes escénicas. Fue producto de un esfuerzo compartido entre los gobiernos estatal y federal, y tuvo una inversión de 210 millones de pesos.Para su construcción la Secretaría de Cultura federal hizo un concurso para su diseño y fue ganado por la dupla Isaac Broid + Productora.

Desde su inauguración en agosto de 2017, el Centro Cultural ha recibido a 80,000 visitantes de varios partes del país y del extranjero.El terreno donde se encuentra tiene una extensión de aproximadamente 11,000 metros cuadrados (m2), de los cuales se usaron 8,000 m2, divididos entre escenario, camerinos, cafetería, baños y áreas verdes.

Su ubicación plantea dos estrategias: por un lado, potenciar la relación con el sitio arqueológico y, por otro, generar espacio público significativo.

El edificio cuenta con dos elementos. Una planta trinagular que contiene los programas públicos (vestíbulos, servicios, guardarropa, auditorios) y una plataforma que lo odea para alojar las zonas de servicio y operación (camerinos, bodegas, zonas de armado, etcétera).

La plataforma además sirve como un mirador hacia la zona arqueológica y hacia la ciudad. También resuelve los accessos secundarios y contiene una serie de patios; uno de ellos hundido, lo que crea un pequeño teatro al aire libre.Una gran rampa escalonada en forma triangular, que es la cubierta principal del auditorio, convierte este techo en un auditorio adicional al aire libre y tiene como fondo el sitio arqueológico.

A su vez, la cubierta del vestíbulo principal funciona como una explanada triangular de menor tamaño. Ambas cubiertas descienden en direcciones opuestas y crean un juego visual de planos inclinados que puede apreciarse durante todo el recorrido.

Las aberturas permanentes del vestíbulo principal están estratégicamente dispuestas para permitir una ventilación con circulación cruzada y evitar el uso de sistemas eléctricos de acondicionamiento térmico.

El eje de composición de la planta triangular del acceso se dispuso intencionalmente para que el vestíbulo, que se ubica exactamente frente a la pirámide, se convierta en un mirador y en un lugar de encuentro para antes o después de un evento.

 

 

Fuente: www.obrasweb.mx